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Imágenes correspondientes a proyección # 10  (05/diciembre/2002)

  • El compadre de Mendoza (Fernando de Fuentes, 1933)

GALERÍA RESEÑA

 

 

Fernando de Fuentes y la "Trilogía" sobre la Revolución Mexicana.

 

Por Federico Dávalos Orozco

(FCPS-UNAM)

 

            Fernando de Fuentes (1894-1958), veracruzano con estudios en México y Estados Unidos, se inicia en el negocio del cine como gerente del Cine Olimpia, entre otras actividades.

            El realizador mexicano más importante de la década de los treinta, principia su educación cinematográfica en Santa (Antonio Moreno, 1931) como ayudante de Ramón Peón, el asistente del director y después como director de diálogos de Una vida por otra (John H. Auer, 1932). Debutó en El anónimo (1932), cinta ahora perdida. Al año siguiente comenzaría a plasmar su preocupación por la exploración de posibilidades creativas para el cine mexicano.

            Sus mejores obras se reúnen en lo que se ha dado en llamar la "trilogía sobre la Revolución Mexicana": El prisionero trece (1933), El compadre Mendoza (1933) y Vámonos con Pancho Villa (1935). En estas cintas, De Fuentes, un observador lejano y ajeno al movimiento revolucionario, se cuestiona sobre el sentido de la guerra e intenta revivir o comprender el ambiente y las situaciones extremas de ese período, que orillan a sus personajes a la corrupción, a la traición o a la muerte estúpida en busca inútil de la gloria o para satisfacer las ambiciones de un caudillo. Dueño de una técnica que asimilaba la eficiente narrativa del cine norteamericano, De Fuentes aprovechó cabalmente la ausencia de estereotipos y convenciones dramáticos en el naciente cine sonoro para desarrollar a su gusto las historias que contaba, procurando siempre extraer una lección moral.

            Enfrentó la censura en El prisionero trece al sentirse lastimado el ejército por presentar a un oficial cuya venalidad propiciaba el fusilamiento de su propio hijo. Alfredo del Diestro, como el oficial venal y Luis G. Barreiro como el amigo gestor de los asuntos turbios, respaldan esta recreación del ambiente hostil, inseguro y angustiante que vivía la población civil durante la revolución.

            En Vámonos con Pancho Villa se diseccionan las diversas facetas del culto a la personalidad del famoso cabecilla de la División del Norte a través de las aventuras de unos rancheros norteños incorporados a la revolución, "Los leones de San Pablo": Antonio R. Frausto (Tiburcio Maya), Manuel Tamés (Melitón Botello), Ramón Vallarino (Miguel Angel del Toro), Carlos López Chaflán (Rodrigo Perea), Raúl de Anda (Máximo Perea) y Rafael F. Muñoz (Martín Espinosa). Se filmó pero nunca se exhibió -se desconoce si la censura tuvo que ver- un final donde Villa derrotado llega al rancho de Tiburcio, asesina a su mujer, hija y al mismo ranchero y se lleva a su hijo Pedro.

            De las tres, El compadre Mendoza es una obra maestra innegable, basada en un cuento de Mauricio Magdaleno, con diálogos de Juan Bustillo Oro y de De Fuentes. En el contexto de una alegoría sobre el asesinato de Emiliano Zapata, asistimos, por un lado, a la destrucción moral de un hombre acomodaticio (Alfredo del Diestro como Rosalío Mendoza), que sacrifica la amistad en beneficio del interés inmediato; y, por otra parte, descubrimos el amor platónico, limpio y sincero entre Dolores (Carmen Guerrero) y el general Felipe Nieto (Antonio R. Frausto) narrado con una delicadeza y ternura infinita.

            De Fuentes explora también, siempre con matices mexicanos, otros temas, ambientes y estilos: el melodrama de provinciano y costumbrista en La calandria (1933), la adaptación del western a la épica decimonónica en El tigre de Yautepec (1933), la aclimatación del cine de capa y espada al medio colonial novohispano en Cruz Diablo (1934), las aventuras de horror en un convento carmelita en El fantasma del convento (1934), el melodrama familiar sobre una muy cuestionable madre autoritaria en La familia Dressel (1935) y el de los peligros de la vida extramarital en Las mujeres mandan (1936).

            Sin embargo, sus prometedores logros fílmicos no siempre fueron acompañados de buenos resultados económicos y muchas veces fueron incomprendidos por sus contemporáneos. El éxito taquillero de Allá en el Rancho Grande, transformaría a De Fuentes de cineasta en empresario.

 

Tomado de:

Federico Dávalos Orozco

Albores del cine mexicano.

México : Clío, 1996.

pp. 74-75.

(Revisado y ampliado por el autor)

FILMOGRAFÍA DE FERNANDO DE FUENTES

(Tomada de Perla Ciuk. Diccionario de directores del cine mexicano. México : CONACULTA, 2000)

 

 

1932     El anónimo

1933     Su última canción/codir.

El prisionero trece

La Calandria

El tigre de Yautepec

El compadre Mendoza

1934     El fantasma del convento

Cruz Diablo

1935             Vámonos con Pancho Villa

La familia Dressel

1936     Las mujeres mandan

Allá en el rancho grande

Desfile deportivo/Desfile atlético del 20 de noviembre de 1936 conmemorando el XXVI aniversario de la iniciación de la Revolución Mexicana

1937     Bajo el cielo de México

La zandunga

1938     La casa del ogro

1939             Papacito lindo/¡El viejo verde!

1940     Allá en el trópico

El jefe máximo

Creo en Dios/Secreto de confesión/Labios sellados

1941     La gallina clueca

1942     Así se quiere en Jalisco/Lupe se va del rancho

1943     Doña bárbara

La mujer sin alma

1944     El rey se divierte/Mi cuate el rey

1945     Hasta que perdió Jalisco

La selva de fuego

1946     La devoradora

1948     Allá en el rancho grande

Jalisco canta en Sevilla

1949     Hipólito el de Santa

1950     Por la puerta falsa/El cochinero/

El hombre de los puercos

Crimen y castigo

1952     Los hijos de María Morales

Canción de cuna

1953     Tres citas con el destino/Maleficio

 

 

 

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