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Fernando
de Fuentes y la "Trilogía" sobre la Revolución
Mexicana.
Por
Federico Dávalos Orozco
(FCPS-UNAM)
Fernando de Fuentes (1894-1958), veracruzano con estudios
en México y Estados Unidos, se inicia en el negocio del cine como
gerente del Cine Olimpia, entre otras actividades.
El realizador mexicano más importante de la década de los
treinta, principia su educación cinematográfica en Santa
(Antonio Moreno, 1931) como ayudante de Ramón Peón, el asistente
del director y después como director de diálogos de Una
vida por otra (John H. Auer, 1932). Debutó en El
anónimo (1932), cinta ahora perdida. Al año siguiente
comenzaría a plasmar su preocupación por la exploración de
posibilidades creativas para el cine mexicano.
Sus mejores obras se reúnen en lo que se ha dado en llamar
la "trilogía sobre la Revolución Mexicana": El
prisionero trece (1933), El
compadre Mendoza (1933) y Vámonos
con Pancho Villa (1935). En estas cintas, De Fuentes, un
observador lejano y ajeno al movimiento revolucionario, se
cuestiona sobre el sentido de la guerra e intenta revivir o
comprender el ambiente y las situaciones extremas de ese período,
que orillan a sus personajes a la corrupción, a la traición o a
la muerte estúpida en busca inútil de la gloria o para
satisfacer las ambiciones de un caudillo. Dueño de una técnica
que asimilaba la eficiente narrativa del cine norteamericano, De
Fuentes aprovechó cabalmente la ausencia de estereotipos y
convenciones dramáticos en el naciente cine sonoro para
desarrollar a su gusto las historias que contaba, procurando
siempre extraer una lección moral.
Enfrentó la censura en El
prisionero trece al sentirse lastimado el ejército por
presentar a un oficial cuya venalidad propiciaba el fusilamiento
de su propio hijo. Alfredo del Diestro, como el oficial venal y
Luis G. Barreiro como el amigo gestor de los asuntos turbios,
respaldan esta recreación del ambiente hostil, inseguro y
angustiante que vivía la población civil durante la revolución.
En Vámonos con
Pancho Villa se diseccionan las diversas facetas del culto a
la personalidad del famoso cabecilla de la División del Norte a
través de las aventuras de unos rancheros norteños
incorporados a la revolución, "Los leones de San
Pablo": Antonio R. Frausto (Tiburcio Maya), Manuel Tamés (Melitón
Botello), Ramón Vallarino (Miguel Angel del Toro), Carlos López Chaflán
(Rodrigo Perea), Raúl de Anda (Máximo Perea) y Rafael F. Muñoz
(Martín Espinosa). Se filmó pero nunca se exhibió -se desconoce
si la censura tuvo que ver- un final donde Villa derrotado llega
al rancho de Tiburcio, asesina a su mujer, hija y al mismo
ranchero y se lleva a su hijo Pedro.
De las tres, El
compadre Mendoza es una obra maestra innegable, basada en un
cuento de Mauricio Magdaleno, con diálogos de Juan Bustillo Oro y
de De Fuentes. En el contexto de una alegoría sobre el asesinato
de Emiliano Zapata, asistimos, por un lado, a la destrucción
moral de un hombre acomodaticio (Alfredo del Diestro como Rosalío
Mendoza), que sacrifica la amistad en beneficio del interés
inmediato; y, por otra parte, descubrimos el amor platónico,
limpio y sincero entre Dolores
(Carmen Guerrero) y el general
Felipe Nieto (Antonio R. Frausto) narrado con una delicadeza y
ternura infinita.
De Fuentes explora también, siempre con matices mexicanos,
otros temas, ambientes y estilos: el melodrama de provinciano y
costumbrista en La calandria
(1933), la adaptación del western a la épica decimonónica
en El tigre de Yautepec
(1933), la aclimatación del cine de capa y espada al medio
colonial novohispano en Cruz
Diablo (1934), las aventuras de horror en un convento
carmelita en El fantasma del
convento (1934), el melodrama familiar sobre una muy
cuestionable madre autoritaria en La
familia Dressel (1935) y el de los peligros de la vida
extramarital en Las mujeres
mandan (1936).
Sin embargo, sus prometedores logros fílmicos no siempre
fueron acompañados de buenos resultados económicos y muchas
veces fueron incomprendidos por sus contemporáneos. El éxito
taquillero de Allá en el
Rancho Grande, transformaría a De Fuentes de cineasta en
empresario.
Tomado
de:
Federico
Dávalos Orozco
Albores
del cine mexicano.
México
: Clío, 1996.
pp.
74-75.
(Revisado
y ampliado por el autor)
FILMOGRAFÍA
DE FERNANDO DE FUENTES
(Tomada
de Perla Ciuk. Diccionario de directores del cine mexicano.
México : CONACULTA, 2000)
1932
El anónimo
1933
Su última canción/codir.
El
prisionero trece
La
Calandria
El
tigre de Yautepec
El
compadre Mendoza
1934
El fantasma del convento
Cruz
Diablo
1935
Vámonos con Pancho Villa
La
familia Dressel
1936
Las mujeres mandan
Allá
en el rancho grande
Desfile
deportivo/Desfile atlético del 20 de noviembre de 1936
conmemorando el XXVI aniversario de la iniciación de la Revolución
Mexicana
1937
Bajo el cielo de México
La
zandunga
1938
La casa del ogro
1939
Papacito lindo/¡El viejo verde!
1940
Allá en el trópico
El
jefe máximo
Creo
en Dios/Secreto de confesión/Labios sellados
1941
La gallina clueca
1942
Así se quiere en Jalisco/Lupe se va del rancho
1943
Doña bárbara
La
mujer sin alma
1944
El rey se divierte/Mi cuate el rey
1945
Hasta que perdió Jalisco
La
selva de fuego
1946
La devoradora
1948
Allá en el rancho grande
Jalisco
canta en Sevilla
1949
Hipólito el de Santa
1950
Por la puerta falsa/El cochinero/
El
hombre de los puercos
Crimen
y castigo
1952
Los hijos de María Morales
Canción
de cuna
1953
Tres citas con el destino/Maleficio
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